Ya sea como parte de un juego o fantasía erótica o bien de una sesión de bondage, algunas veces necesitamos inmovilizar a la otra persona. Por lo general, a falta de recursos, uno suele optar por la cama y su cabecero, ¿pero nunca has pensado en emplear un inmobilizador para puerta?
La puerta no solo está para cerrar y darnos intimidad, también podemos echar mano de ella para bloquear correas y ataduras. Igual que en la cama, nos permite atar a la otra persona de cara o de espaldas a nosotros, pero en una nueva dimensión… estando de pie las cosas cambian y aumentan las opciones.

