Un relato erótico sobre una mujer y un hombre que el destino quiso que sus caminos se cruzaran, no olvides dejar tu opinión en los comentarios.
Gabriela conducía sola en su coche camino de Madrid, había salido de León después de comer, para volver a su casa. Como cada domingo, Gabriela se prepara para pasar una parte de la semana sola, esto la ponía triste, aunque ya fuera una rutina después de 15 años de matrimonio con un representante de una marca conocida, aún no se acostumbraba. Alberto, su marido, se movía por toda la zona noroeste de España, lo que hacía que se ausentara al menos 3 o 4 días por semana.
Ella venía de pasar el fin de semana en casa de su suegra con su marido. Él se había quedado allí porque le convenía para comenzar la semana, pero ella en cambio debía volver a casa para comenzar el lunes.
Gabriela no había podido tener niños, así que ocupaba los días de ausencia de su marido con su trabajo, ver la tele, ver a las amigas y hacer un poco de deporte. Aun así se sentía sola, le gustaría disfrutar de más sexo con su marido, pero su ausencia lo hacia imposible. Por supuesto, los días que él estaba, ellos hacían el amor todos los días, e incluso dos veces por día los fines de semana, pero eso no era suficiente para calmar los deseos de Gabriela.
Su mejor amiga incluso le había aconsejado que se buscara un amante, solo por placer nada de romper su matrimonio, pero Gabriela no contemplaba la posibilidad, sería complicarse la vida y además engañar a su marido. Aunque también en parte se debía a que tampoco se había presentado la ocasión.
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