La novela erótica Lost Girls

Si la semana pasada hablábamos del algo tan curioso como las biblias de Tijuana, hoy le toca a Lost Girls, una novela erótica que relata las aventuras sexuales de tres personajes de ficción femeninos, tres personajes que todos los niños conocen y que en su tierna infancia jamás hubieran imaginado que eran capaces de tales cosas.

En Lost Girls los personajes infantiles de cuentos que tiene el protagonismo son Alicia (de Alicia en el País de las Maravillas), Dorothy (de El Mago de Oz) y Wendy (de Peter Pan). Tres muchachas que hicieron soñar a millones de niñas, pero que luego se hicieron mujeres y descubrieron la sexualidad.

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Una ayuda especial

Un relato erótico sobre aquellos/as que pasan horas y horas estudiando, mientras el cuerpo les pide otra cosa… Este relato erótico participa en nuestro concurso, así que si te gusta no olvides dejar tu comentario al final.

Un sábado por la tarde, a punto de salir del trabajo, quise ver si me llegó algún correo, estaba revisándolo cuando una amiga entró al MSN, le pregunté.

– Que andas haciendo? –

– Trabajando en la casa. –

Contesto ella por el MSN, y sin pensarlo le pregunte.

– quieres que te ayude? –

No sé si ella lo pensó pero me contestó.

– Claro ven, te espero con ansias. –

– Estas segura? –

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Hoy soy sándalo

Un relato erótico donde comprobamos que las cosas no siempre suceden como las hemos planeado, ya que el hado también nos reserva sus sorpresas. Este relato erótico también participa en nuestro concurso, así que si te gusta no olvides dejar tu comentario al final.

Vestida para conquistar, o mejor aún, conquistarte.

Sabes lo que me gusta? Creo que si.

Me gusta disfrazarme, dejarme llevar. Hoy quiero ser Negro. Estoy en casa, no vuelvas tarde, te he dicho…

He encontrado mis guantes de encaje, me parecen muuuy eróticos. Me gusta el tacto de tu piel a través de la ropa. Creo que me los voy a poner… mmm… me encantan… A ver que tengo por aquí… hoy no quiero ser rosa, ni blanco… Hoy quiero ser Negro, hoy quiero ser seda, cuero y encaje.

Hoy me siento oscura, hoy no quiero ser una gatita. Pienso en verte llegar, cansado del gimnasio, recién duchado y con el pantalón del Karategui. Tan blanco…, sin camiseta y a medio atar… tan sexy… pero no, hoy no es ese el plan.

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Historias de Beva

Un relato erótico que narra un encuentro sexual entre una mujer casada y un amigo a través de Internet. Este relato erótico participa en nuestro concurso, así que si te gusta no olvides dejar tu comentario al final.

Beva estaba en su oficina, durante el día tenía tanto trabajo que se pasaba la mañana haciendo números y anotando entradas en el debe y el haber de la hoja de cálculo de su ordenador, las cuentas del hotel eran su trabajo, y aunque no era mucho el tiempo que en realidad le llevaba hacer todos los apuntes, a ella, que era muy meticulosa, le gustaba repasar bien las cosas, vestida con sus tejanos y su camiseta de manga larga, el pelo recogido en una coleta y su eterna sonrisa dibujada en su cara, anotaba y anotaba y finalmente repasaba hasta que una vez comprobado de forma exhaustiva que todo era correcto, llegaba el momento de tomarse un ligero respiro.

En esos momentos, miraba el reloj y comprobaba que tenía tiempo, a veces estaba tan embelesada entre sus anotaciones y el teléfono que de vez en cuando la sacaba de su ensimismamiento, que le llegaba la hora de comer y se iba, y aunque le gustaba mucho lo que iba a hacer, era lo suficientemente responsable, como para anteponer su trabajo a la diversión, pero hoy era estupendo, faltaba una hora para que se acabara su jornada laboral y pensó, mientras una sonrisa traviesa se dibujaba en su rostro que si encontraba a Xavi lo iban a pasar muy bien…

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Noche en la discoteca

Un relato erótico que surge a raíz de una ardiente noche de discoteca. Este relato también participa en nuestro concurso, así que si te gusta no olvides dejar tu comentario al final.

Sábado por la noche, mi mujer y yo decidimos, por variar un poco de tanta cena con amigos o viendo películas, salir a una discoteca. Ya hacía meses que no pisábamos una, y es raro porque a mi esposa le encanta arreglarse para ir de fiesta y sobre todo bailar, de hecho así la conocí.

Para la ocasión yo me puse un poco más arreglado de lo normal cuando uno va de bares, por no desentonar más que nada. Ella en cambio se puso preciosa con una falda negra cortita y un top negro que transparentaba un poco, no la vi vestirse pero por el escote deduzco que lleva un sujetador de los suyos que le realzan sus maravillosos pechos.

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La casita del acantilado

Un relato erótico sobre una apasionada y placentera puesta de sol, sin duda el inicio de unas prometedoras vacaciones. Este relato también participa en nuestro concurso, así que si te gusta no olvides dejar tu comentario al final.

Era en la segunda quincena de julio cuando teníamos las vacaciones el año pasado, mi marido y yo decidimos buscar una casita apartada en zona de playa para pasar esos días que tanto anhelábamos, ya que llevábamos un par de años sin poder irnos de vacaciones debido al trabajo.

He de decir que yo me dedico a la sanidad y los turnos muchas veces son mortales, te dejan molida y antes de reponerte tienes que volver a incorporarte. Tengo 33 años, llevamos casados 10 y la verdad es que cada vez es mejor nuestra relación, tanto afectiva como sexual.

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Gabriela y su vestido celeste

Un relato erótico sobre una mujer y un hombre que el destino quiso que sus caminos se cruzaran, no olvides dejar tu opinión en los comentarios.

Gabriela conducía sola en su coche camino de Madrid, había salido de León después de comer, para volver a su casa. Como cada domingo, Gabriela se prepara para pasar una parte de la semana sola, esto la ponía triste, aunque ya fuera una rutina después de 15 años de matrimonio con un representante de una marca conocida, aún no se acostumbraba. Alberto, su marido, se movía por toda la zona noroeste de España, lo que hacía que se ausentara al menos 3 o 4 días por semana.

Ella venía de pasar el fin de semana en casa de su suegra con su marido. Él se había quedado allí porque le convenía para comenzar la semana, pero ella en cambio debía volver a casa para comenzar el lunes.

Gabriela no había podido tener niños, así que ocupaba los días de ausencia de su marido con su trabajo, ver la tele, ver a las amigas y hacer un poco de deporte. Aun así se sentía sola, le gustaría disfrutar de más sexo con su marido, pero su ausencia lo hacia imposible. Por supuesto, los días que él estaba, ellos hacían el amor todos los días, e incluso dos veces por día los fines de semana, pero eso no era suficiente para calmar los deseos de Gabriela.

Su mejor amiga incluso le había aconsejado que se buscara un amante, solo por placer nada de romper su matrimonio, pero Gabriela no contemplaba la posibilidad, sería complicarse la vida y además engañar a su marido. Aunque también en parte se debía a que tampoco se había presentado la ocasión.

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