El término feromona fue acuñado por un bioquímico alemán a finales de los años 50, viene del griego y significa “para llevar excitación”. Técnicamente las feromonas se definen como unas sustancias segregadas por un individuo que provocan una reacción específica, un comportamiento o una modificación biológica en otro individuo de la misma especie.
En la naturaleza son casi infinitos el número de ejemplos que podría poner sobre especies de la flora y fauna que emplean las feromonas para captar la atención de los machos, para emitir señales de peligro, marcar un territorio o señalar rutas de comida.
Un medio de comunicación sutil y primitivo que conecta de manera directa con nuestros receptores. En el caso concreto de los humanos los hombres pueden secretar estas sustancias a través del sudor y del esperma, y en el caso de las mujeres a través del sudor y los fluidos vaginales.
Quizás no suena muy erótico pero es así, de hecho hoy en día sabemos que ya los egipcios se dedicaban a elaborar perfumes empleando diversas fragancias junto con sudor de personas sanas y fuertes. Las feromonas en si no huelen, lo que huele es el sudor y demás fluidos.
Por tanto en la higiene diaria se pierden buena parte de estas señales, así que desde hace mucho tiempo podemos encontrar en el mercado perfumes, aceites y otros productos que incluyen feromonas en su composición, de manera que nos sea más fácil captar la atención del sexo opuesto. Comprar productos con feromonas

Estimulante Enflamme Moi efecto calor
Estimulante en píldoras Stimulum
Spanish fly o mosca española
Comentario: Perfume Essence du Boudoir