Juego de seducción: caricias bajo la mesa

Existen muchas maneras de seducir, ya sea en un primer encuentro cuando recién empezamos a conocer a una persona o bien cuando ya hay confianza y queremos hacer saber a nuestra pareja que deseamos dar rienda suelta a nuestra lujuria.

Un clásico dentro de los juegos de seducción son las caricias bajo la mesa, ese juego de pies o de manos donde los roces y caricias inesperadas nos hacen perder en cierto modo la compostura, y nos envuelven en una burbuja que nos aísla de todo lo que nos pueda rodear, para estar pendientes únicamente de ese intercambio de señales.

Si nunca has probado este juego de seducción, te cuento que puede ser algo muy excitante, tanto si estáis en casa como compartiendo mesa en un restaurante, en cuyo caso mejor si hay un mantel que esconda vuestro juego de miradas indiscretas. Aquí van algunas sugerencias:

  • Mejor un lugar público, no nos engañemos, aunque no te guste dar la nota en público, debes saber que este tipo de juego erótico será siempre mucho más excitante en un bar, un restaurante, o terraza donde el morbo de estar rodeados de gente detone la libido más rápidamente.
  • Utiliza primero los pies, es lo más sencillo ya que ellos ya están bajo la mesa y con un leve movimiento ya puedes dar con las piernas de tu pareja. No hace falta que te descalces, simplemente comienza jugando con la punta, frotándola con los tobillos, que es una zona bien sensible tanto para los hombres como las mujeres.
  • A la hora de seducir se trata de transmitir un mensaje sensual, no debes parecer desesperado, sobre todo si es una persona que estas empezando a conocer… Haz que tus gestos sean suaves, como leves caricias. No fuerces la situación, sobre todo si ves que la otra persona reacciona con sorpresa o incomoda por estar haciendo “esas cosas” en un lugar publico. Ve poco a poco, deja que se relaje y entre en el juego a su ritmo.
  • Como si su pierna fuera un camino, puedes subir rozando sus pantorrillas con la punta del pie, o bien rozar con tus rodillas las suyas o el interior de los muslos, si la mesa da espacio y la cosa se anima podrías incluso subir con la punta del pie hasta sus muslos y adentrarte peligrosamente hasta rozar o apoyar tu pie con sus genitales… llegado este momento créeme que va a estar muy caliente, algo húmeda o bastante erecto, y un tanto nervioso viendo que nadie se percate de lo que pasa debajo de vuestra mesa.
  • Cuando la cosa se caliente, y si estáis lo bastante cerca, también puedes deslizar tu mano por debajo de la mesa, las manos pueden hacer que el juego suba de temperatura mucho más rápido, con ellas nos desenvolvemos mejor sin lugar a dudas, pero también pueden hacer que vayamos demasiado rápido… no tengas prisa, hasta que no llegue la cuenta nadie se puede marchar ;)

Y para cuando llegue la cuenta, no os faltarán ganas de ir directos a casa o al hotel más cercano para recorrer los milenarios caminos del amor y del placer.

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