
Está claro que cierto tipo de negocios no se pueden anunciar con un cartel fuera de casa, aunque también es cierto que lo que uno menos se podría imaginar es que en el tranquilo pueblo de Lee Mills, en el condado de Devon al sur de Inglaterra, iban a descubrir un refugio para aficionados al sadomasoquismo y otras prácticas fetichistas.
Sucedió el pasado viernes 26 de febrero, cuando la policía alertada por los inquietos vecinos decidió averiguar qué pasaba en aquel chalet adosado de Lee Mills. Cual fue su sorpresa cuando pudieron acceder al interior de la vivienda y ver a qué se debían aquellos sonidos extraños…
A priori pensaban que se trataba de un burdel ilegal, y que tendrían que entrar por la fuerza, de hecho aparte del despliegue policial habían traído un ariete para derribar la puerta. Su sorpresa fue cuando el primer policía vestido de paisano fue a llamar al timbre, sin mayor problema le invitaron a entrar creyendo que era un cliente que tenía cita.










