
Pocos productos escapan a la capacidad de algunos fabricantes de china para falsificar y reproducir productos al margen de la ley y en ocasiones también al margen de las normas sanitarias. En esta ocasión se trata de condones made in China, es decir, preservativos que eran fabricados en un pequeño taller chino de apenas veinte metros cuadrados y en condiciones deplorables.
Afortunadamente estos condones nunca salieron de China, pero si que se comercializaron cerca de medio millón de unidades en la provincia de Hunan, en el centro del país. La autoridades no salían de su asombro al encontrar en el pequeño taller unas 40.000 cajas de preservativos y varios cientos de miles de condones diseminados por todos lados, sin envoltorio y con polvo.
