Al igual que el hombre, la mujer también puede padecer disfunciones sexuales, tradicionalmente ligadas a desordenes del deseo sexual, de la excitación, por miedo, incomodidad, o inhibición del orgasmo.
Por tanto se pueden deber a factores psicológicos, físicos o ambos a la vez. Estadísticamente se conoce que es mayor el número de mujeres que padecen alguna disfunción sexual que el de hombres, y sin embargo se les ha venido prestado menos atención.
Los motivos de este pasotismo científico pueden ser muchos, y tampoco voy a entrar en ello ahora, pero dado que se le ha prestado menos atención, igualmente existen menos tratamientos en comparación a los existentes para solventar los problemas masculinos.
