
Aún recuerdo mi primera vez y mucho me temo que la recordaré siempre, y así le ocurre a la mayoría de la gente, hombres y mujeres. En mi caso fue muy bien aunque extraño ya que el día antes habíamos discutido y parecía poco probable que lo que habíamos planeado fuera a suceder.
Sin embargo teníamos tantas ganas que aquel domingo, como estaba previsto, sus padres se fueron a pasar el día a la playa; ella debido a un supuesto “dolor de cabeza” se quedó en casa y yo llegué horas más tarde. Al principio estábamos entre nerviosos y con cierta incertidumbre sobre si aquello pasaría, hasta que finalmente ella rompió el hielo y me preguntó si había podido comprar condones.
Así fue, unos días antes los había adquirido en una gasolinera como quien no quiere la cosa: “cóbreme 6 euros y esto”. Por entonces tenía una moto, una scooter concretamente, y con apenas seis euros llenaba el depósito…
Así que cuando supo que los había comprado se le dibujó una bonita sonrisa y me hizo entender que a qué estábamos esperando, no pude cuando menos que sentirme un tanto idiota por seguir con el enfado del día anterior cuando tenía ante mi a una adolescente que estaba sola en casa y con ganas de hacer el amor. Así que nos dirigimos a su dormitorio y resto pues es historia, sólo decir que fue genial, sin dolor alguno y con mucha mucha pasión.
La primera vez para cualquier persona es algo especial y que probablemente recordará toda la vida, para bien y para mal. A buen seguro no será el mejor polvo que hayáis echado, ya que la falta de experiencia lleva a cometer errores, así pues para que andéis un poco menos perdidos aquí os dejo algunos consejos.
Sigue leyendo →