
Resulta que donar semen no es tarea fácil, o al menos no tan fácil como lo pintan en las películas, donde uno se supone que llega a la clínica de inseminación artificial, le hacen pasar a un cuartito donde se recrea con unos vídeos y unas revistas para finalmente echar el semen al botecito y luego recibir un dinero…
Para empezar la legislación española no permite pagar a los donantes de semen, sin embargo las clínicas pueden dar alguna pequeña compensación por las molestias… Por otro lado, tampoco vale cualquiera, debe ser un semen de alta calidad, y por supuesto no padecer ninguna ETS ni enfermedad hereditaria.
A esto habría que sumar, que el donante de semen debe tener entre 18 y 35 años, e incluso debe superar un test psicológico. Con lo cual, finalmente y según las estadísticas, estos requisitos los cumplen sólo 1 de cada 10 donantes de semen.

